Infraestructura verde en Chile

Hacia una Estrategia Nacional para la Sostenibilidad Urbana y Periurbana

En un mundo que enfrenta crecientes desafíos ambientales y climáticos, la infraestructura verde emerge como una solución innovadora y crucial para abordar problemas como la adaptación y resiliencia frente al cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la inequidad social en entornos urbanos y periurbanos. En Chile, un país con alta vulnerabilidad (Ministerio del Medio Ambiente, 2017), la planificación e implementación de esta infraestructura es de especial relevancia, no solo para enfrentar los desafíos que nos impone el cambio climático, sino también para abordar problemáticas del proceso de urbanización creciente y las desigualdades propias de nuestras ciudades. 

Es fundamental comprender y planificar la infraestructura verde no solo como conjuntos de áreas verdes aisladas, sino como un sistema diversificado de tipologías que cumplen con estándares específicos. Estos sistemas deben interactuar a distintas escalas espaciales y funcionales para maximizar sus beneficios. Al adoptar esta perspectiva integral, se pueden aprovechar al máximo las soluciones basadas en la naturaleza, logrando así una mayor eficacia en la protección del medioambiente y la mejora del entorno urbano y de la resiliencia de las comunidades. 

Ante estos desafíos, la academia desempeña un papel clave, no solo al difundir el conocimiento sobre infraestructuras verdes, sino también al desarrollar proyectos de implementación real, al habilitar la información y los datos necesarios para su ejecución y al influir en la toma de decisiones. En la Universidad Católica, específicamente en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos, se encuentran varios ejemplos de estas iniciativas. 

¿Qué es la Infraestructura Verde? 

La infraestructura verde se refiere a una “red de zonas naturales y seminaturales y de otros elementos ambientales, planificada de forma estratégica, diseñada y gestionada para la prestación de una extensa gama de servicios ecosistémicos” (Comisión Europea, 2013). 

Estos servicios incluyen la regulación del clima, la purificación del aire y el agua, la mitigación de inundaciones, la conservación de la biodiversidad, y el bienestar físico y mental de los habitantes urbanos y periurbanos. 

A diferencia de las áreas verdes aisladas, la infraestructura verde debe cumplir con ciertos estándares y características adicionales que aseguren la provisión de servicios ecosistémicos. En primer lugar, debe ser entendida como un sistema integrado donde cada elemento desempeña una o varias funciones, y sus partes interactúan entre sí. Para lograrlo, es fundamental que la infraestructura verde cumpla con criterios de conectividad. Esto significa que sus componentes deben estar lo suficientemente próximos entre sí y ser coherentes para permitir la existencia de corredores biológicos, el flujo de aire, la movilidad de personas, y la canalización o retención de aguas, entre otros beneficios. Además, es importante que la infraestructura verde sea diversa en cuanto a las tipologías que la conforman. Esto incluye tanto áreas naturales y de paisajismo, como grandes parques de escala regional o intercomunal, plazas de barrio, patios de colegios, techos verdes, arbolado y vegetación en calles y ciclovías, lechos de ríos y humedales. Estos elementos actúan como nodos y corredores interconectados que son esenciales para dar forma a una infraestructura verde cohesionada (Benedict & McMahon, 2006). Finalmente, la multifuncionalidad es un requisito clave a considerar. Como sistema, la infraestructura verde debe proporcionar simultáneamente una variedad de servicios tanto al medioambiente como a la población. 

Imagen Objetivo de SIV para Santiago. Image © Stgo+ Infraestructura Verde

Situación actual y desafíos en Chile 

La implementación de estrategias de infraestructura verde en Chile enfrenta diversos desafíos. Estos incluyen la intensa competencia por el uso de suelos urbanos, la escasez de recursos públicos y la limitada gobernanza colaborativa a largo plazo, que es crucial para el éxito de estos proyectos. Además, la falta de un sistema efectivo de monitoreo y de acceso a información sobre el estado, tipos y disposición espacial de las áreas verdes constituyen un obstáculo significativo para la implementación eficiente y coordinada de la infraestructura verde en el país. 

En Chile, la infraestructura verde está enmarcada en variadas políticas y marcos legales como la Ley Marco de Cambio Climático (2022), la Política Nacional de Desarrollo Urbano (PNDU) y la Política Nacional de Ordenamiento Territorial (PNOT). Estos instrumentos buscan integrar la sostenibilidad ambiental en la planificación urbana y territorial. Sin embargo, la falta de coordinación entre las distintas entidades gubernamentales y la capacidad técnica y de financiamiento desigual en los municipios dificulta la aplicación efectiva de estas políticas, resultando en una implementación desigual de la infraestructura verde en el país.  

Los gobiernos regionales y municipalidades están encargados de la ejecución local. Aunque instrumentos como los Planes Reguladores Comunales y Metropolitanos buscan incorporar la infraestructura verde, las brechas en la capacidad de los municipios y la falta de directrices claras generan una aplicación inconsistente. Para mejorar, es esencial fortalecer la coordinación interministerial y las capacidades locales.  

Aunque existe un consenso sobre la necesidad de cumplir con estándares mínimos para las áreas verdes, estos aún no se implementan de manera homogénea en todo el país. La brecha en su cumplimiento es notoria entre los diferentes territorios. Comunas con mayores recursos cuentan con hasta 18 m2 de áreas verdes por habitante, bastante por sobre los 9 m2 recomendados por la OMS, mientras que las de menores recursos sólo cuentan con 2,9 y 0,4 m2/Hab (Nilo, 2003). La transición hacia un enfoque de infraestructura verde es aún más compleja, ya que no solo implica asegurar que existan áreas verdes, sino que estas cumplan con criterios ampliados: tamaño adecuado y variado, buena mantención, la presencia de especies nativas pertinentes a cada territorio, y la conexión entre diferentes componentes del sistema. Estos factores son esenciales para maximizar los servicios ambientales y sociales que dichas áreas pueden ofrecer, pero rara vez se logran de manera uniforme. Si las áreas verdes básicas no cumplen estándares en todas partes, implementar los requerimientos para que estas conformen una infraestructura verde sistémica y multifuncional representa un desafío mayor. 

Otro gran obstáculo se relaciona a la falta de convicción de autoridades y otros potenciales implementadores por desconocimiento de los beneficios que aportan estas soluciones basadas en la naturaleza (Vera, Doherty-Bigara, Patiño, & Sordi, 2022). Es por esto que es fundamental establecer mecanismos sólidos de monitoreo y evaluación que permitan medir el impacto de la infraestructura verde en la resiliencia urbana y la calidad ambiental. Estos mecanismos son esenciales para identificar y coordinar la ubicación de futuros esfuerzos de implementación. Asimismo, es crucial entender que cada tipo de infraestructura verde puede ofrecer múltiples servicios. Por ello, es necesario cuantificar y evaluar el rendimiento de cada uno de estos servicios para poder seleccionar de manera eficiente la solución más adecuada para cada contexto específico, maximizar los resultados y demostrarlos con evidencia. 

Si bien ya existen esfuerzos de coordinación, como el Plan Santiago +, aún existen grandes desafíos. También la FAO Chile junto al Ministerio de Medio Ambiente han expresado la necesidad de desarrollar una estrategia nacional de infraestructura verde. Esta estrategia buscaría consolidar las iniciativas existentes, promover la inversión en infraestructura verde y fortalecer la colaboración entre los sectores público, privado y la sociedad civil. 

Qué se está haciendo a nivel de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos

La ley de Humedales Urbanos, un trabajo en conjunto de la academia, la ciudadanía y el sector público 

Carolina Rojas, docente e investigadora del Instituto de Estudios Urbanos y del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (CEDEUS) ha estudiado los humedales urbanos desde el año 2007. Su trabajo se ha centrado en destacar el valor de estos ecosistemas en las ciudades y sus inigualables beneficios como parte de la infraestructura verde. En este sentido, los humedales urbanos presentan una gran variedad de servicios ecosistémicos que incluyen el secuestro de carbono, la filtración de contaminantes en el agua y la mitigación de inundaciones, además de ser hábitat crucial para muchas especies, especialmente para las aves migratorias.  

“Trabajamos para hacer accesible la información científica a la comunidad, lo que ayudó a que la ley de humedales urbanos surgiera como una demanda de la población que se transformó en política pública”  

Desde el inicio, la Dra. Rojas procuró que su investigación fuera útil para comunidades y organizaciones ciudadanas, promoviendo la colaboración con la comunidad científica en favor del reconocimiento y protección de los humedales urbanos. Para hacerlo, se dedicó difundir su trabajo de manera más accesible mediante artículos en diversos medios, así como a través de mapas, gráficos e ilustraciones que captaran la atención y fueran entendidos por un público más amplio. Gracias a este esfuerzo conjunto, logró un impacto progresivo que llegó a influir en políticas públicas a nivel local y regional. 

“Caes en la realidad de que cualquier cosa que puedas escribir o difundir no va a tener un impacto si no hay un cambio normativo” 

A pesar de haber alcanzado un consenso sobre la necesidad de proteger los humedales urbanos, existían limitaciones normativas en la Ley de Urbanismo y Construcción que dificultaban la implementación de estas iniciativas, evidenciando cada vez más la necesidad de una nueva legislación. Fue así que, en un trabajo conjunto con el senador Alfonso de Urresti y diversas comunidades, se promulgó la Ley de Humedales Urbanos (Congreso Nacional de Chile, 2020). Gracias a esta ley, pionera en América Latina, se ha logrado proteger más de 100 humedales en todo el país (superando las 11,000 hectáreas), además de impulsar planes de gestión, ordenanzas, proyectos de infraestructura y parques enfocados en potenciar sus beneficios como infraestructuras verdes multifuncionales (Carolina Rojas, comunicación personal, 9 de octubre de 2024). 

Humedal Angachilla, Valdivia – Guillermo Fulla

Observatorio de Ciudades, análisis geoespacial para evaluar el impacto de la infraestructura verde en las personas 

El análisis de datos geoespaciales y territoriales es clave para identificar áreas prioritarias en la implementación de infraestructura verde. En el Observatorio de Ciudades UC (OCUC) se utilizan herramientas GIS (Sistema de Información Geográfica), para analizar variables como biodiversidad, cobertura de suelo, vulnerabilidad climática y distribución demográfica, lo que permite una planificación más precisa y eficiente de este tipo de soluciones. La integración de estos datos no solo facilita la priorización de zonas, sino que también respalda el monitoreo y la evaluación continua de la infraestructura, adaptando las estrategias a las necesidades cambiantes y fortaleciendo la resiliencia urbana a largo plazo. 

El proyecto VESSEL 2.0, liderado por Francisco de la Barrera y Ricardo Truffello, de los centros de investigación UC CEDEUS y OCUC, se enfoca en estudiar la naturaleza en entornos urbanos, desde un enfoque basado en infraestructura verde y análisis geoespacial. Este proyecto aborda la ciudad como un sistema socio-ecológico, donde la naturaleza y sus beneficios se expresan de maneras diversas y están integrados en la vida cotidiana de las personas. Se utiliza análisis geoespacial para identificar y caracterizar zonas de estudio, aplicando técnicas de regionalización para definir áreas que representen los sistemas socio-ecológicos urbanos. Adicionalmente se desarrollan y emplean indicadores biofísicos y de valoración social. Este enfoque permite mapear y evaluar los elementos naturales presentes, como parques y humedales, y comprender los servicios ecosistémicos que ofrecen, desde la regulación del clima hasta el bienestar psicológico. Mediante este análisis, VESSEL 2.0 busca proponer intervenciones que fomenten un acceso más equitativo a la naturaleza en la ciudad y propicien una infraestructura verde funcional. En última instancia, se pretende mejorar los instrumentos y políticas urbanas para fortalecer la presencia de la naturaleza a escala local y resolver problemas de injusticia ambiental, logrando una planificación urbana más inclusiva y resiliente. 

El Laboratorio de Paisajes e Infraestructuras Verdes de la Escuela de Arquitectura

Osvaldo Moreno, docente y Sub-Director Académico de la Escuela de Arquitectura, es especialista en arquitectura del paisaje e infraestructura verde, con más de 15 años dedicado a esta temática. Primero, desde su rol profesional a cargo de importantes proyectos públicos – como el Parque Urbano Isla Cautín – y luego en el plano académico, como jefe del Magíster en Arquitectura del Paisaje (MAPA UC) y como director del Laboratorio de Paisajes e Infraestructuras Verdes (LABPAI UC), ha promovido una visión innovadora para integrar sistema de áreas verdes en entornos urbanos, enfocándose en adaptar estas infraestructuras a desafíos como el cambio climático, la equidad y la biodiversidad (Moreno, 2019). Un enfoque que aborda el paisaje como algo que va más allá de lo estético, siendo un componente clave para la resiliencia y sostenibilidad urbana.

También aboga por redefinir el concepto de “jardín” hacia “infraestructura verde,” resaltando su función en la gestión de servicios ecosistémicos claves para el bienestar humano y la conservación de la biodiversidad, la calidad del aire y el agua (Moreno, 2022).

A través del LABPAI UC, se ha trabajado con diversas entidades en proyectos I+D que integran el enfoque de la infraestructura verde y las soluciones basadas en la naturaleza. Entre sus proyectos destacados está el Parque Urbano Isla Cautín en Temuco, diseñado para recuperar espacios verdes y conectar el entorno urbano con el contexto natural local. Este parque es además el primer piloto para el proyecto financiado por CORFO junto al Gobierno Regional de La Araucanía: “Modelo de Sustentabilidad y Gestión de Parques Urbanos e Infraestructura Verde”. Este incluye cuatro componentes: una estructura institucional para la administración sostenible, un modelo de gestión para el mantenimiento a largo plazo, usos complementarios rentables y herramientas para maximizar impactos económicos, sociales y ambientales, con el objetivo de implementar este enfoque en parques a nivel nacional y hacer del parque un espacio autosuficiente. 

El Laboratorio de Paisajes e Infraestructuras Verdes también ha liderado proyectos como “Ciudades Sensibles al Agua”, en colaboración con CEDEUS, Patagua Consultores y Fundación Legado Chile, y el plan de infraestructura verde y soluciones basadas en la naturaleza del Parque Humedal Baquedano, en conjunto con la Municipalidad de Llanquihue y Fundación Legado Chile, ambos financiados por CORFO Innova; además del proyecto internacional Urban Wet-Lab, para la rehabilitación y gestión de humedales costeros en zonas áridas, con apoyo de ANID y colaboración de universidades de Perú y España. 

Adicionalmente el laboratorio ha brindado asesoría y colaboración técnica a municipios en la elaboración de planes de infraestructura verde, como es el caso de Vitacura. Este plan se enfoca en aumentar la biodiversidad, conectar áreas verdes y promover prácticas ecológicas entre los habitantes de la comuna, destacando la importancia de la colaboración entre el gobierno local, las comunidades y la academia para lograr ciudades más sustentables. 

Sector ceremonial del Parque Urbano Isla Cautín – Bernardita del Real 2023

La infraestructura verde representa una herramienta holística y multifuncional para abordar los desafíos ambientales, climáticos y sociales en Chile. La integración efectiva de esta infraestructura en la planificación urbana y periurbana no solo fortalecerá la resiliencia de las ciudades chilenas frente a los impactos adversos, sino que también contribuirá a mejorar la calidad de vida de sus habitantes y preservar la rica biodiversidad del país.  

Integrar análisis territoriales avanzados en la planificación y gestión de esta infraestructura no solo optimiza su impacto positivo, sino que también prepara el terreno para un desarrollo urbano más sostenible y equitativo. La labor de estudiantes, profesionales y académicos de disciplinas como la geografía, la arquitectura, el diseño y la planificación urbana juega un rol fundamental al incidir en el futuro de la resiliencia de nuestras ciudades y comunidades. 

Benedict, M. A., & McMahon, E. T. (2002). Green infrastructure: smart conservation for the 21st century. Renewable resources journal, 20(3), 12-17. 

Biblioteca del Congreso Nacional de Chile (2022). Establece el Marco de Cambio Climático. [Ley N° 21.455.] https://www.bcn.cl/leychile/navegar?idNorma=1177286&idParte=10341105&idVersion=2022-06-13 

Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. (2020). Ley sobre Protección de Humedales Urbanos [Ley Nº 21.202]. https://www.bcn.cl/leychile/navegar?idNorma=1141461 

Comisión Europea (2013). Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones. Infraestructura verde: mejora del capital natural de Europa. https://eur-lex.europa.eu/resource.html?uri=cellar:d41348f2-01d5-4abe-b817-4c73e6f1b2df.0008.03/DOC_1&format=PDF 

Ministerio del Medio Ambiente (2017). Plan de Acción Nacional de Cambio Climático 2017-2022. https://estrategia-aves.mma.gob.cl/wp-content/uploads/2023/03/MMA-2017-Plan-de-Accion-Nacional-de-Cambio-Climatico-2017-2022.pdf 

Moreno, O. (2022) Del jardín a la infraestructura verde: La arquitectura del paisaje como soporte para la sustentabilidad y resiliencia del territorio. Anales Del Instituto De Arte Americano E Investigaciones Estéticas “Mario J. Buschiazzo”, 52(2). https://www.iaa.fadu.uba.ar/ojs/index.php/anales/article/view/20

Moreno, O. (2019) Infraestructura verde urbana. Estrategias de planificación y diseño del paisaje para la resiliencia y adaptabilidad socioecológica de ciudades regionales en Chile. El caso de Llanquihue. En, Sciaraffia et al. From the South. Global perspectives on landscape and territory. Ediciones UDD. https://www.researchgate.net/publication/336563265_Infraestructura_verde_urbana_Estrategias_de_planificacion_y_diseno_del_paisaje_para_la_resiliencia_y_adaptabilidad_socioecologica_de_ciudades_regionales_en_Chile_El_caso_de_Llanquihue

Nilo, C. (2003). Plan Verde: Un instrumento para la gestión y el fomento de áreas verdes en el Gran Santiago. Urbano Año 6 N°8. Recuperado de: https://www.redalyc.org/pdf/198/19800805.pdf 

Stgo + (s/f) Plan de Infraestructura Verde para-Santiago. https://infraestructuraverdesantiago.cl/wp-content/uploads/2024/05/Plan_Infraestructura_Verde_de_Santiago_Chile.pdf 

Vera, F., Doherty-Bigara, J., Patiño, S., & Sordi, J. (2022). Diseño ecológico: Estrategias para la ciudad vulnerable, infraestructuras verdes urbanas y espacio público en América Latina y Caribe. Banco Interamericano de Desarrollo. https://publications.iadb.org/es/diseno-ecologico-estrategias-para-la-ciudad-vulnerable-infraestructuras-verdes-urbanas-y-espacio 

Vitacura. (2024). Plan de infraestructura verde. https://sustentable.vitacura.cl/wp-content/uploads/2024/07/Plan-de-Infraestructura-Verde_compressed.pdf 

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